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martes, 30 de octubre de 2012

De lo bueno, poco


Tomado de la Revista Vistazo
Edición Agosto 2012

Fernando Iwasaki y Ana María Shúa visitan Guayaquil este mes, en una semana dedicada al microrrelato.
De lo bueno, poco
Solange Rodriguez 

“Intercambios breves pero no por eso cortos”, dice el escritor español Andrés Neuman, en referencia a las nuevas formas de relacionarse socialmente en el siglo XXI: redes de amigos, micro blogs y foros que demandan de sus usuarios síntesis y precisión para armar un discurso cada vez más comprimido. En este marco de vida moderna ultra veloz, una forma literaria llamada microrrelato, que puede definirse como un híbrido entre la estructura del cuento clásico y la sugerencia de la poesía, ha empezado a tomar dimensión en la escritura de autores hispanoamericanos. Frente al largo aliento de la novela, el soplo refrescante del microcuento es una opción para quienes no desean perderse en laberintos literarios como las frondosas novelas de Jorge Volpi o de Roberto Bolaño, pero aprecian el ingenio de la buena literatura.

Juan José Arreola (México), Guillermo Cabrera Infante (Cuba) y Julio Cortázar, reconocidos escritores de estos últimos 50 años, han realizado ejercicios de brevedad dentro de su prolífica producción, pero el caso más sonado es el de Augusto Monterroso (México) quien curiosamente no es recordado por su novela “Lo demás es silencio” si no por el célebre relato enano, “El dinosaurio: cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”, que ha merecido pifias, homenajes y parodias. Como ejemplo está la paráfrasis que de él hace el argentino Pablo Urbany: “Cuando despertó, suspiró aliviado: el dinosaurio ya no estaba allí”. Pero lo cierto es que el dinosaurio, como la bestia paleolítica que es, parece persistir y no por su tamaño precisamente.

Fernando Iwasaki (Perú) y Ana María Shúa (Argentina) dos escritores consagrados en este y otros géneros, visitan Guayaquil en agosto, con motivo de Ciudad Mínima, una semana dedicada a la micronarrativa organizada por el espacio cultural Palabra Lab. Entre los eventos de Ciudad Mínima habrá un concurso literario de microcuentos, una exhibición de cortos adaptados de microrrelatos de escritores ecuatorianos y extranjeros, y por supuesto, charlas y actividades con los autores invitados.

Shúa e Iwasaki han publicado ambos tomos enteros de trabajos brevísimos, llegando a compilar, ella, su minificción completa en “Cazadores de letras”(Páginas de Espuma, 2009) sumando cerca de 900 páginas, y él a publicar un trabajo entre macabro y divertido llamado “Ajuar funerario” (Páginas de Espuma, 2004) que ya va por la quinta edición. Como ejemplo de su destreza para poner en cinta al lenguaje, dos de sus ejercicios de minificción:

La mujer, por Ana María Shúa 
Un hombre sueña que ama a una mujer. La mujer huye. El hombre envía en su persecución los perros de su deseo. La mujer cruza un puente sobre un río, atraviesa un muro, se eleva sobre una montaña. Los perros atraviesan el río a nado, saltan el muro y al pie de la montaña se detienen jadeando. El hombre sabe, en su sueño, que jamás en su sueño podrá alcanzarla. Cuando despierta, la mujer está a su lado y el hombre descubre, decepcionado, que ya es suya. (“La sueñera”, 1984).

Aire de familia, por Fernando Iwasaki 
Después de muchos años ha vuelto la vida a la vieja mansión familiar y todo me resulta nuevo y extraño: los cuadros, la vajilla, los muebles. Hay algo aterrador que me impide conocer cuanto me rodea, pero lo peor es la niña que viene por las noches a mi cuarto para atormentarme de nuevo con ese horroroso azul en los ojos. Dice que es su cuarto pero yo estaba aquí mucho antes. (“Ajuar funerario”, 2009). 
 
Cuándo y dónde: 
• 7 de agosto, 11h00. Sala experimental Teatro Centro de Arte.
Ana María y Fernando hablan con los jóvenes.
• 7 de agosto, 19h00. Mr. Books en Mall del Sol.
Presentación del libro ”Fenómenos de circo“ de Ana María Shúa.
• 8 de agosto, 20h00. Ochoymedio MAAC Cine.
Charla magistral: En breves palabras, con Ana María Shúa y Fernando Iwasaki.
Entrada libre: 
Más información en: www.ciudadminima.com @c_minima'  

En pocas palabras 
Fernando Iwasaki 
¿Desde cuándo haces minificción? 
Desde el año 1995, cuando comencé a escribir ”Ajuar funerario”. Pero seguro que mi madre diría que comencé antes.
¿Por qué -aunque no sean territorios extensos para habitar- algunos microcuentos son inolvidables? 
Porque funcionan como poemas, aunque debo decir que muchas personas se saben de memoria varios cantos de la “Ilíada” o pasajes enteros de Borges y García Márquez.
“Ajuar funerario” se aproxima de varias maneras a la idea de que los humanos somos futuros cadáveres. ¿Le cuentas cuentos a la muerte para ver si entreteniéndola, la vences? 
El cáncer que me va a matar ya ha comenzado su trabajo, aunque todavía no lo perciba porque es un micro tumor.
¿Crees que algún día se terminará de ir el dinosaurio? 
Tendría que caer otro meteorito...Además, gracias al dinosaurio de Monterroso nacieron los dinosaurios de ”Las cosmicómicas” de Ítalo Calvino. Así que mejor se queden y que se sigan multiplicando.

Ana María Shúa 
¿Cómo tomas el título que te han dado algunos lectores españoles: La reina del microcuento? 
Con mucha alegría. ¡Exigiendo mi cetro y mi corona! 
¿Será que la micro literatura es la salvación de los lectores sin tiempo? 
Todo lo contrario. Si así fuera, la micro literatura figuraría en las listas de bestsellers. Los libros que busca hoy el lector sin tiempo son las novelas larguísimas, en las que puede entrar y salir sin gran esfuerzo. En cambio los microrrelatos exigen alta concentración.
Si la literatura contemporánea ha aceptado -no sin reservas- al microrrelato, ¿pronto habrá microteatro y microensayo, micro periodismo? 
¿Por qué no? De hecho ya existen los microfilmes y los microcines, ya hay festivales de cortometrajes de un minuto. El periodismo va por el mismo camino, el texto se vuelve cada vez más breve. El microensayo es antiquísimo y se llama aforismo o pensamiento (como los de Pascal).
Has incursionado en casi todos los géneros pero con persistencia en este ¿Cómo sabes que lo que vas a trabajar va a volverse un relato breve y no una novela de cientos de páginas? 
Nunca me pasó que una novela se me volviera cuento, o que un cuento se redujera a microrrelato, ni viceversa. Es como si trabajara cada género con otra parte del cerebro, no se mezclan, corren por carriles paralelos.

La literatura en Guayaquil


Argentina también ella, conocía la obra de esta autora. Quería verla e indagar, además, sobre el ambiente cultural de esta ciudad que se levanta junto al río Guayas, a la que suele venir por trabajo.

Leyendo el diario, mientras viajaba en avión de Lima a Guayaquil, una ejecutiva se enteró de que esa noche en Mr. Books estaría la escritora argentina Ana María Shua. Y decidió ir.  Contó que a veces va al Sánchez Aguilar, en Samborondón, y a otros lugares, a ver teatro, pero que se le ha hecho difícil encontrar literatura. Ha pedido que le sugieran obras de escritores nacionales consolidados y emergentes, y casi nadie le ha respondido su inquietud. Pero esa noche estaba allí y halló respuestas. Tomaba nota de lo que le decían, de los nombres que le sugerían. Y conoció a algunos creadores.
Veo que hay como un movimiento cultural y mucho entusiasmo, dijo. En la velada estaban los escritores invitados: Ana María Shua y el peruano Fernando Iwasaki, y también autores nacionales, músicos y un público dispuesto a escuchar. A participar. A dialogar.
Fue una jornada que mezcló magia, literatura y música. Como preámbulo de la presentación del libro Fenómenos de circo, de Shua, el mago Daniel Diamantes realizó sus trucos, y como parte del bautizo de la antología del cuento Beatle titulada 22 escarabajos, en la que constan autores como Iwasaki y el escritor ecuatoriano Miguel Antonio Chávez, hubo música del famoso grupo de Liverpool. Y así, acompañado por artistas locales, escuchamos cantar al mismísimo Iwasaki, de quien solo teníamos noticias como escritor, y Shua decidió sumarse y hacer coros.
Antes hubo un diálogo con los narradores. Conversaron de sus obras, de la creación. Iwasaki habló de la influencia de Los Beatles en la literatura.
Toda esa magia, toda esa fusión, se dio por iniciativa de palabra.lab, un espacio cultural que dirige la gestora cultural Adelaida Jaramillo, y que propuso para este mes un festival de microrrelato, titulado Ciudad mínima. Hubo gran convocatoria para hablar de este género, que es antiguo, pero que ha ganado visibilidad en los últimos años.
Y esa misma noche, en el Teatro Centro de Arte, otro grupo estaba reunido. ¿El motivo? El centenario de Jorge Amado, esa enorme figura de la literatura brasileña. Y el miércoles próximo, también en el Centro de Arte, se conversará con el escritor Leopoldo Brizuela, ganador del Premio Alfaguara de Novela 2012, quien asimismo estará en otro espacio literario: Estación Libro Abierto.
Son pequeñas, quizá aisladas iniciativas, pero hacen que la literatura se mueva, que la palabra convoque. Un movimiento que está allí y que hay que descubrirlo, como lo hizo esa noche la visitante argentina, potenciarlo y difundirlo. Bienvenidas sean las palabras. Y los libros.

Ciudad mínima

Tomado de Diario El Universo
Agosto 12, 2012
Editorial de la crítica literaria Cecilia Ansaldo Briones


Esta semana, dentro del ambiente cultural de Guayaquil, hemos vivido una experiencia fulgente. Una institución privada generó tres días de actividades múltiples en torno de la minificción, de allí su singular nombre. Para ello, invitó a dos destacados escritores extranjeros y junto con algunos colaboradores nacionales, posibilitó que en ese tiempo muchas personas estuviéramos pendientes de la literatura.

El hecho me recordó jornadas anteriores: vengo de muchas iniciativas de este tipo y cuando me encontraba inquieta por lo que llamaba el “estancamiento de Guayaquil” en materia literaria, esta iniciativa me ha revitalizado. Naturalmente, el signo de los tiempos ha puesto su impronta: la literatura se apoyó en magia, música, pins y recuerdos de fieltro. Ya no se trata solamente de reunir a la gente y echarse a hablar. Hoy se acude a la “civilización del espectáculo” como dice don Mario. Y que se empleen atractivos paralelos al siempre exigente acto de leer, no está mal.

Como la cita entre Ana María Shua, Fernando Iwasaki y nosotros ha girado alrededor de la microficción hemos pensado y discutido sobre ella: los visitantes aseguran que siempre ha habido estos textos cortos, concisos, que sugieren más que cuentan una historia y a los que no se puede ingresar sin referentes. Porque la tradición oral los ha mantenido en la memoria. Porque la brevedad es una opción tan válida como cualquier otra. Sin embargo, echo la mirada hacia atrás y la encuentro como elemento ocasional dentro de la gran obra de los grandes escritores. ¿Hubo alguno que se limitó solamente a cuentos brevísimos?

Lo cierto es que hoy proliferan estos relatos y hay importantes nombres para apoyarlos: Marco Denevi, Juan José Arreola, Shua e Iwasaki. En Ecuador también tienen culto y nadie puede dejar de mencionar a Jorge Dávila Vásquez cuando se trata este tema. Los escritores jóvenes y los maestros de secundaria los estimulan porque parecerían que están al alcance de cualquier pluma desde que un genio concibió el cuento más corto de la historia: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”, que aparenta una simplicidad sin cuestionamientos a base de su perfecta unidad.

Que nadie se deje marear por un crédulo facilismo. Shua dice que el trabajo del cuentista de minificciones es el del minero que tiene que encontrar una gema para empezar luego una labor de tallador. Iwasaki sostuvo que el proceso de ideación de uno de estos textos es largo y de varias sentadas hasta llegar a su forma definitiva.

Vale reparar en la reacción de la ciudadanía en estas convocatorias de Palabralab y otros grupos culturales: varios espacios han estado llenos, ha habido fervor juvenil, se han comprado y firmado libros. Que la empresa privada haya patrocinado el festival es una muestra de que en el campo de la cultura también hay terreno fértil para situarse como copartícipe de iniciativas populares. No solo el gobierno tiene que ser fuente de fondos para que florezca la voz de la comunidad.

De regreso de las reuniones, de los diálogos y su chispeante intercambio no queda más que encontrarse con los libros. Pese a que el microcuento se puede leer en voz alta y entregar a una audiencia receptiva, nadie puede sustraerse al descubrimiento solitario que le pone voz propia e interpretación personal a la avalancha de sugerencias de la palabra, escrita y por tanto, fijada para siempre.

Ana María Shua: ‘El microrrelato en sí mismo es un número de circo’

Tomado de Diario El Universo
Agosto 7, 2012

Clara Medina
Entrevista: Escritora argentina
La escritora argentina Ana María Shua participa como invitada en varias actividades del festival Ciudad mínima.
La escritora argentina Ana María Shua participa como invitada en varias actividades del festival Ciudad mínima.
La escritora argentina Ana María Shua es una de las grandes exponentes latinoamericanas del microrrelato, un género que en los últimos años se abre paso en la narrativa y entre los lectores. Esta autora, que es también cuentista, novelista, poeta, ensayista y escritora de libros para niños, es una de las invitadas del festival Ciudad mínima, que hasta mañana se realiza en Guayaquil. Esta noche, Shua presenta su libro reciente, Fenómenos de circo, una obra trabajada en el género de microrrelato y que da cuenta de situaciones y personajes de ese mundo fantástico, asombroso y a veces también colindante con el dolor que se cobija en una carpa.

¿Cómo define el microrrelato?
Los críticos lo definen como un texto que tiene algún elemento narrativo y no más de 25 líneas. Las 25 líneas son muy fáciles de descubrir. El elemento narrativo podría hacer correr ríos de tinta.

Claro, porque la inquietud que surge a menudo es: ¿todo texto que tiene 25 líneas o menos de 25, es un microrrelato?
No. No lo es. Pero el mismo problema tenemos en otros géneros. No todo texto que tenga 200 páginas es una novela. Tiene que tener un elemento narrativo, una intención estética. Tiene que ser literatura.

¿El humor es uno de los requisitos del microrrelato?
No necesariamente. El humor es un componente de algunos autores. Hay escritores que trabajan desde el humor, otros no. Se han conseguido cosas muy diferentes a través del microrrelato. Eduardo Galeano, por ejemplo, trabaja más desde la anécdota. Es un género que le gusta trabajar en la frontera. A veces nos encontramos textos que están en la frontera del ensayo, o en la frontera de la poesía. En ocasiones me preguntan al respecto y yo digo: “si parece un ensayo, es un ensayo; si parece un poema, es un poema; y si no se sabe bien qué es, probablemente sea un microrrelato”.

¿Qué factores han influido para que el microrrelato tenga un auge en los últimos años?
El auge se da en una élite. La mayoría de gente prefiere leer todavía novelas muy largas. Pero creo que el interés por el microrrelato tiene que ver con dos cuestiones: primero, la posibilidad de difusión por internet. Por su brevedad, es adecuado para su lectura en pantalla. Y segundo, porque hace unos veinte años, la crítica literaria descubrió al microrrelato. Fue un descubrimiento parecido al de Colón: el microrrelato siempre estaba allí, pero al momento que los críticos se enteraron, se abalanzaron a producir textos críticos sobre el género y a enseñarlo en sus cátedras. Se contagiaron los alumnos y se empezaron a crear círculos de lectores. Solo está fuertemente consolidado en España. Pese a que en América Latina hemos sido quizá los creadores del microrrelato, no tenemos editoriales que se atrevan a publicarlo. En España hay editoriales que están acompañando el fenómeno.

¿Por qué el texto Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí, del escritor guatemalteco Augusto Monterroso, ha trascendido como el mayor ejemplo de microrrelato?
Porque es breve, recordable y fácil de citar. Es un texto muy lindo, con mucha fuerza y con toda esa multiplicidad de sentidos del microrrelato. Se merece ser un emblema del género. Pero ha producido también muchos malos entendidos. La gente cree que con seis o siete palabras citadas, que quieran decir cualquier cosa, ya tiene un microrrelato.

Usted decía que el microrrelato es popular dentro de una élite. ¿Este género quizá necesita un lector más entrenado, con mayores referentes?
Sí y no. Tengo dos respuestas totalmente contrarias para esta pregunta. Por una parte uno podría pensar que sí, que el microrrelato necesita un lector más avezado. Pero por otra parte hay docentes que trabajan con el microrrelato en secundaria, con los adolescentes, y los alumnos disfrutan mucho, porque hay autores que trabajan con el humor, con la paradoja. Es un género que está al alcance de cualquiera que esté con la disposición de acercarse, porque a pesar de la brevedad, es más trabajoso que la novela. Exige muy alta concentración. Un microrrelato concentra la mayor cantidad de significados en la menor cantidad de palabras posibles.

¿Cuál es la diferencia entre leer una novela y un libro de microrrelatos?
En la novela uno empieza a leer y entra en el código de esta, se mete en el entorno, conoce a los personajes y puede entrar y salir de ella con facilidad. En el microrrelato el lector hace todo ese esfuerzo para entrar y mientras lo hace, ya el texto se terminó. Luego tiene que volver a hacer ese esfuerzo para entrar en el siguiente microrrelato.

¿Cómo estructuró su libro Fenómenos de circo?
Escribí al azar sobre el circo, todas las ideas preconcebidas que tenemos sobre él, pero me di cuenta de que con eso no me iba a alcanzar. Tuve que empezar a investigar y fue allí cuando descubrí la plenitud del mundo del circo.

¿Fue al circo? 
No. No fui. Con el mundo real tengo una relación un poco distante. Fui a los libros, a internet. Y encontré una cantidad de personajes.

Hay magia y malabarismo en las palabras.
Es que el microrrelato en sí mismo es un número de circo.

“Algún día nos dirán: ¿por qué no te pasas al sexo 3D?, es extraordinario”

Tomado de Diario El Telégrafo
Agosto 8, 2012

Fernando Iwasaki habla de sus influencias como escritor: Borges, Cabrera Infante, Cortázar, los 4 Fantásticos. Además, presenta una breve reflexión acerca de la transición de la novela del papel al digital.


Fernando Iwasaki Cauti, llegó al Ecuador para participar de Ciudad Mínima, festival de microrrelatos que concluye hoy, a las 20:00, en la sala del ex MAAC Cine. Foto: Lylibeth Coloma |  El Telégrafo

José Miguel Cabrera Kozisek
No es la primera vez que Fernando Iwasaki visita Guayaquil. A la ciudad de Olmedo la conoce desde antes, pues allí tiene raíces maternas. En ella hay algo de su historia, igual que en Perú, España y Japón. Un problema de identidad que supo resolver con el título de su obra “Mi poncho es un kimono flamenco”, recopilación de conferencias en países en que -de paso- no se habla español.
En esa constante definición, Iwasaki cita a sus referentes, que van desde el cómic y los clásicos infantiles hasta Borges y Cortázar. Esta vez llega al Ecuador para participar de Ciudad Mínima, festival de microrrelatos que concluye hoy, a las 20:00, en la sala del ex MAAC Cine.
¿Siente que en Guayaquil lo conocen más bien como autor de microcuentos?
No soy un escritor de microrrelatos. Solo he escrito un libro de microrrelatos, “Ajuar funerario”, y unos cuantos en “Helarte de amar”. En principio no tengo deseos de seguir escribiéndolos. Ya he colgado el microscopio.
¿Cómo evalúa el desarrollo de Ciudad Mínima?
Es meritorio lo que se ha conseguido, sobre todo invitar a Ana María Shua, que en materia de microrrelatos es la número uno de nuestra lengua. Tenerla en Guayaquil es un lujo. Vengo de telonero de ella, de modo que estoy encantado.
¿Qué impresión se lleva de los gestores culturales de Guayaquil?
Estoy encantado con toda la gente que estoy conociendo aquí. Los de GkillCity, de hecho, me van a llevar ahora al cementerio. A mí me encanta ir al cementerio en cualquier lugar del mundo. Soy fetichista de las tumbas de los escritores.
¿Qué tumbas visita aquí?
A Olmedo. Es un gran poeta y se habla poco de Olmedo como poeta. Él traducía los poemas de Poe. Ambos eran de una poesía épica, como el Canto a Bolívar en la Batalla de Junín. Creo que Olmedo era uno de los pocos de habla hispana que estaba en la poesía en su tiempo.
Hace poco, EE.UU. abandonó la propuesta de Ley SOPA. A propósito, hay muchos textos suyos en Internet. ¿Qué posición tiene, como escritor, al respecto?
Que cualquiera que se meta a la literatura con ánimo de lucro está equivocado. Yo estoy de acuerdo con la libertad de los contenidos. La gente baja música, libros, piratea, y después quiere cobrar por sus cuentos en Internet.
Alguna vez dijo que el escritor no se sostiene económicamente solo de sus obras...
Si alguna expectativa económica tiene el escritor, será cuando entregua manuscritos a un editor  y cuando se presenta para hablar con sus lectores. Creo que es mejor venir y viajar. El contacto con el público es insustituible.
Pero eso no resuelve el hecho de que sus obras se lean o no...
Vas a llegar a un grupo de lectores por razones azarosas todas. Porque viven en tu ciudad, son de tu país, hablan tu idioma, te recomendó fulano, habló bien de ti perencejo. Internet es una maravilla, pero no es lo que va a marcar la diferencia.
En Guayaquil es difícil conseguir libros suyos, sin embargo, muchos están en versión para iPad...
Los editores saben de papel. El digital todavía no lo veo. Lo más parecido es una chilena que se llama Fran Solar. Para mí es el futuro. Pero mis amigos cuelgan en sus blogs lo mismo que han puesto en el diario. Sigue siendo la versión del papel. Esa novela digital extraña, distinta, diferente, no será propiamente como la vemos ahora, con tantas líneas seguidas.
Haré un ejercicio de ficción. Quizá dentro de unos años esté mal visto tener sexo en persona y la gente dirá: “Todavía te estás exponiendo al contacto de fluidos con microbios y bacterias... ¿Por qué no te pasas al sexo 3D que es una cosa extraordinaria?” Ahora mismo estamos en esa polémica con la literatura. Un libro no será mejor porque está en digital o en papel.
¿Cómo imagina la novela digital?
Estarán escritas en la pantalla para consumidores de pantalla, con enlaces a películas, microentrevistas... Eso no existe en castellano todavía.
Suele hablar del humor y citar al de Guillermo Cabrera Infante, lleno de juegos de palabras...
El humor de Guillermo no tiene sólo que ver con esos chisporroteos geniales que son los juegos de palabras. Si nos ponemos estructuralistas, los juegos de palabras son juegos del pensamiento. Él era un gran parodiador. La parodia es uno de los géneros humorísticos más antiguos. La Ilíada tiene su propia parodia que es la Batracomiomaquia.
¿Qué otros escritores influyen en su construcción del humor?
El escritor en lengua española más afín a Guillermo (lo sé porque era mi amigo) era Julio Cortázar. Siempre he pensado que “Ejercicios de estilo” es el primo hermano del “Último Round”. Otro escritor increíble es el mexicano Jorge Ibargüengoitia. Junto con Borges, esos son para mí los cuatro monstruos del humor.
¿Ha descifrado las claves de esos cuatro maestros?
Hace muchos años llegué a la conclusión de que la mejor manera de ser borgiano no está en la forma de escribir, sino de leer; que la mejor manera de ser discípulo de Ibargüengoitia no está en la manera de contar, sino de mirar la historia; la mejor manera de ser discípulo de Cabrera, no es escribir palabras sino  pensarlas, y la mejor manera de ser Cortázar no está en escribir historias fantásticas, sino concebir la vida como algo fantástico.
¿Por qué la fijación con el humor?
El humor es algo que los latinoamericanos -no los españoles- celebramos. Nos da vida y lo convertimos en un arte mayor. En España la gente lo disfruta pero luego lo esconde, porque hay el deseo de ser serio, solemne, severo, de ser profundo.
¿Es deseo de verse o de ser?
De ser. Y la obra mayor de habla hispana es el Quijote, y el Quijote es un libro humorístico. El pobre de Cervantes quería ser recordado por los trabajos de Persiles y Sigismunda. Siento que en esa especie de paradoja se encierra la gloria de la literatura en español.
¿Cómo lee libros un escritor? ¿Es un viaje de placer o de negocios?
Si tienes sentido del humor y, además piensas en escribir, lees a alguien desde el placer, pero con una caja de herramientas al costado. Sabes lo que está haciendo, aprendes de él. Otra cosa es ser filólogo y tener una formación en semiótica. Yo era más feliz cuando no sabía lo que era una elipsis. Los filólogos cuando leen, no disfrutan, hacen la autopsia de un cadáver llamado libro.

¿Siente predilección por algún período literario específico?
Hay quien dice que solo lee a los clásicos y eso no me parece honesto. Cuando a uno le preguntan de sus lecturas, todos empiezan con Thomas Mann. Pero es que yo además vengo del cómic, de los cuentos infantiles y los clásicos juveniles: Esopo, Wilde, Perrault, Andersen y, por supuesto, Superman, Batman, los 4 Fantásticos y todo eso que me parece fundamental. Después vinieron Julio Verne y Mark Twain. A Cortázar llegué cuando tenía 14 años.
¿Por qué el cómic le parece fundamental?
Yo comprendí a Cortázar y a Borges gracias a los 4 Fantásticos, porque la literatura fantástica funciona en una clave que existe en el cómic: mundos alternativos, realidades paralelas. Encontrarás esa influencia en mis primeros libros.

¿Cómo es su relación con el cine?
Hasta 1988, bien. Entonces nació mi hija. De Walt Disney pregúntame lo que quieras, que me las he visto todas. Las disfruto, claro que sí. He llegado a la conclusión de que prefiero ver en el cine lo que no existe: una invasión marciana, dinosaurios, superhéroes con rayos; los zombies me parecen muy atractivos. Para historias de la vida cotidiana tengo la literatura.
¿Ha vivido con poco cine desde entonces?
Es que para colmo de males yo vivía en España y no soporto el cine doblado. En Sevilla solo hay un cine donde pasan películas subtituladas. Aún no he visto Batman, porque yo la quiero ver en versión original.

CIUDAD MÍNIMA CONCLUYE CON UN CONVERSATORIO

Tomado de Diario Expreso, Revista Expresiones
Agosto 7 de 2012


Ciudad Mínima, evento que gira en torno al tema de la brevedad literaria, concluye hoy a las 20:00, en el auditorio del MAAC Cine con un conversatorio con los escritores Ana María Shúa, de Argentina, y Fernando Iwasaki, de Perú. Ellos sostendrán un diálogo con los autores ecuatorianos Solange Rodríguez Pappe y Luis Carlos Mussó sobre el fenómeno de la minificción tanto en narrativa como en lírica. La charla será presentada y moderada por la crítica literaria Cecilia Ansaldo.
La cita se inició el pasado 1 de agosto con la premiación del I Concurso literario de microcuentos Ciudad Mínima. Ayer estaba prevista la presentación del libro Fenómenos de Circo de Ana María Shúa y 22 Escarabajos.
De este primer evento organizado por Palabralab, quedará como testimonio la antología Ciudad Mínima, que recoge textos de los ganadores, así como de autores reconocidos que han cedido escritos inéditos, una compilación realizada por Solange Rodríguez Pappe y publicada por Camareta Cartonera.
Entre los autores se encuentran Raúl Pérez Torres, Carolina Andrade, Jorge Dávila Vázquez, Solange Rodríguez Pappe, Iván Egüez, Gilda Holst, María Fernanda Heredia, Mónica Varea, María Fernanda Ampuero, Eduardo Varas Carvajal, Miguel Antonio Chávez y los invitados Ana María Shúa y Fernando Iwasaki.

Autores de Perú y Argentina están en “Ciudad Mínima”


Tomado de Diario El Telégrafo
Agosto 6, 2012

Mañana,  a las 19:00, en Mr. Books de Mall del Sol  se presentará el libro Fenómenos de circo de la argentina Ana María Shúa. La acompañarán la escritora Solange Rodríguez y la periodista Clara Medina, además del mago Daniel Diamantes.
La autora de minificción se encuentra desde ayer en el país, al igual que su colega, el peruano Fernando Iwasaki, para el festival del microrrelato Ciudad Mínima que organizan palabra.lab, Gkillcity.com, NoMíNIMO, Hidrante Verde y Camareta Cartonera.
Los dos compartirán con jóvenes - -quienes participaron en el concurso de hiperbreves, que asisten a la charla a manera de premio y al término de ella sus textos serán convertidos en aviones de papel- este martes,  11:00, en el Teatro Centro de Arte. Con  la profesora Maricarmen Peré como moderadora, Shúa e Iwasaki  promoverán la lectura y conversarán sobre sus obras.
La última actividad de los escritores en el festival, que concluirá el miércoles, es la charla magistral En breves palabras, el 8 de agosto, a las 20:00, en Maac Cine.  Shúa, Iwasaki, Solange Rodríguez, Luis Carlos Mussó y Cecilia Ansaldo conversarán sobre la minificción en narrativa como en lírica.
Adicionalmente, mañana, a las 20:00, en Mr. Books, de Mall del Sol, Iwasaki presentará la obra 22 Escarabajos. Lo acompañarán Shúa y el autor Miguel Antonio Chávez.  Irá Máximo Gorki como invitado musical.